lunes, 4 de noviembre de 2019

Seguimos luchando contra el ajuste y el pacto social, fuera Macri y el FMI / Editorial Prensa Rebelde Nº 5


Seguimos luchando contra el ajuste y el pacto social, fuera Macri y el FMI


Estamos cerrando este editorial a cinco días de las elecciones nacionales, y lo que ya va quedando claro es que el AJUSTE NO SE HA ACABADO, es más parece que es parte del Pacto Social que ya empezó a aplicarse. Como muestra basta un botón decían nuestras abuelas. La primera muestra fue el día después de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) con la escalada del 30% del Dólar llevando la divisa a 60 pesos, donde Fernández salió a decir “me parece bien”. Ahora a tres días del 27 de octubre se autorizó la suba de las tarifas de electricidad un 25% a partir de enero en la provincia de Buenos Aires, y un aumento del 5% en los combustibles, y ni siquiera escuchamos algún cuestionamiento del Frente de Todos. El que calla otorga, o lo que es peor es cómplice del ajuste sobre las condiciones de vida de nuestro pueblo.

Iniciada la transición hacia el cambio de manos del gobierno el 10 de diciembre, la madrugada del 28 apenas cerrados los comicios el macrismo implementó un nuevo cepo sobre la compra de dólares, que tendrá el efecto de la suba de la divisa en el mercado paralelo. Los alimentos de la canasta básica no han dejado de aumentar a pesar de las medidas como la quita del IVA, y al aumentar los combustibles seguramente continuarán subiendo en esta economía dolarizada. Mientras los ingresos de los trabajadores siguen iguales nominalmente, con pérdida de poder adquisitivo. Los empresarios ya han reclamado un aumento del 20% en los combustibles para compensar la devaluación posterior a las PASO, que seguramente les será concedido. El ajuste sobre los trabajadores sigue en pie, al igual que las altas tasas de ganancias para las grandes empresas. Sin duda el macrismo continuará con los ajustes como parte del pacto de traspaso del mando, para que la nueva gestión no arranque con algún ajuste furioso.

La reunión con Macri a la que asistió Alberto Fernández la mañana del 28, además de “llevar tranquilidad a los mercados” ha tenido el objetivo de “acordar” una transición hasta el 10/12 sin sobresaltos y sin agresiones mutuas, como las vividas durante la campaña electoral. Ambas coaliciones políticas tienen claro su rol de garantes de la gobernabilidad y de la institucionalidad burguesa, que en el 2001 nuestro pueblo puso en jaque.

Alberto Fernández y los voceros del Frente de Todos que han hecho declaraciones desde el momento de la victoria electoral están abriendo el paraguas diciendo “que la situación es de un país devastado”, que hay que tener paciencia y ver cómo van a hacer para reactivar la economía. El mismo Fernández ha garantizado que “las deudas se pagan” en los spot de campaña. Ya sabemos cómo es la cosa si se paga la DEUDA EXTERNA habrá más ajuste. Hablan de PACTO SOCIAL y con ello pretenden que los trabajadores no luchemos por nuestras reivindicaciones, mientras SI beneficia a los explotadores. El Pacto Social ya está en marcha; Yasky de la CTA de los Argentinos lo corrobora al afirmar en C5N que “está de acuerdo con el congelamiento de salarios”; así como Baradel del gremio docente que ha dicho “que hay que garantizar el inicio de clases aunque no haya paritarias”. Ambos están convalidando la primera medida de ajuste sobre los trabajadores. No se han comprometido a retrotraer el ajuste en general, ni los tarifazos en los servicios públicos y el transporte, también dolarizados.

La alternativa para los trabajadores y nuestro pueblo no vendrá de la mano de los que gobiernan para las multinacionales y la burguesía cipaya. Sino preguntémonos porque en el Congreso Nacional aprobaron por unanimidad el 18 de setiembre la LEY DE EMERGENCIA ALIMENTARIA y aún no la IMPLEMENTARON, así como sucedió con la Ley de Emergencia Social. Las conquistas se obtienen en la lucha, en las calles, con UNIDAD y MASIVIDAD. Del mismo modo creemos que hay que construir la alternativa que nos libere de la explotación capitalista, construyendo poder popular para la liberación social.

En las recientes elecciones nacionales, nos encontramos ante la disyuntiva de qué posición tomar. Como ya hemos expresado, nosotros evaluamos que había que votar a Fernández para poder derrotar al macrismo, ya que una victoria electoral del PRO sería desastrosa para nuestro pueblo. Lo hacemos con una profunda sensación de amargura ya que no es de nuestro agrado llamar a votar al menos malo de nuestros verdugos. Estamos convencidos de que las elecciones no resolverán el problema de nuestro pueblo. En el aspecto legislativo ha quedado demostrado en los hechos, que tanto el macrismo como el kirchnerismo votan las mismas leyes de ajuste, son parte de lo mismo, con lo cual decidimos votar solo al frente de todos en las listas por cargos ejecutivos (Presidente, Gobernadores, Intendentes) y en el resto de los cargos legislativos llamar a votar al FIT Unidad.

Está claro que, contrariamente a lo que quieren transmitir los medios hegemónicos de comunicación en su afán por acentuar la polarización, el macrismo acuerda con el futuro gobierno encabezado por Alberto Fernández, aplicando el ajuste ahora, antes de que termine el gobierno macrista, para poder mantener la imagen del próximo gobierno, y así poder perpetuar el circo de la “democracia” burguesa. Con esto quieren hacer parecer que es viable el modelo capitalista, donde la alternancia entre dos fuerzas políticas (ambas funcionales a la burguesía) lo único que hace es garantizar la gobernabilidad y la credibilidad en las instituciones, y las altas tasas de ganancias, manteniendo a las masas anestesiadas.

Nos preocupa la consolidación en torno al macrismo de una coalición política claramente de derecha que ha obtenido un 40% de votos, que los próximos 4 años jugará su rol como fuerza opositora, en este nuevo entramado del bipartidismo. Dicha fuerza ha vuelto a ganar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde lleva 12 años de gestión, beneficiando a los sectores más concentrados de la economía, entregando las tierras públicas al sector privado por dos pesos, con políticas activas de expulsión de los trabajadores y el pueblo de la ciudad. Convirtiéndola en una ciudad para los ricos.

Algunos ven esperanzados el fin del neoliberalismo con la derrota al macrismo. También con el contexto que se está viviendo en Latinoamérica. Vemos que este análisis peca de optimismo.

En el caso de la Argentina, evaluamos que en nuestro pueblo hay demasiada esperanza puesta en la institucionalidad. La gobernabilidad está en su mayor auge, hecho que es palpable al analizar el acompañamiento del conjunto de la mayoría de las organizaciones populares que depositan la esperanza en el próximo gobierno, el cual creemos que, aunque no profundice las medidas neoliberales, tampoco va a retroceder en los ajustes llevados a cabo en estos 4 años de gobierno macrista.

En el contexto latinoamericano rescatamos y apoyamos la lucha que se está llevando a cabo en chile, en Haití, así como la que ocurrió en Ecuador. Sin embargo creemos que aún en estos casos, lejos estamos de una salida revolucionaria que pueda llevar a cabo un cambio de raíz. Falta la unificación de las luchas en una dirección que sea capaz de conducir el descontento popular, y darle un marco político-ideológico, a favor de los intereses de la clase trabajadora.

Por eso nuestra tarea como revolucionarios, debe ser la de construir una unidad estratégica, con todos los que creemos que hay que acabar con el capitalismo, y con los que decimos que no son las elecciones ni las leyes burguesas las que resolverán nuestros problemas. Debemos generar un espacio de debate y construcción, donde podamos unirnos y zanjar las diferencias coyunturales que tenemos, en pos de la construcción de algo superador, y para esto debemos romper con el sectarismo, y ser abiertos a incluir y escuchar todas las voces que aspiren realmente a construir con estos ideales. Debemos aspirar a la construcción de dicho espacio, una dirección política que pueda conducir al conjunto de la clase trabajadora, y con ello forjar una nueva sociedad, la sociedad socialista.

En la realidad actual vemos lejos esta posibilidad. Por eso creemos que debemos empezar desde abajo, construyendo conciencia de clase en nuestro pueblo. Para eso debemos transformar la lucha cotidiana, donde peleamos por las necesidades más urgentes de nuestro pueblo como el hambre y el trabajo, en una herramienta propia para la lucha política. Convertir los “recursos” que le arrancamos al estado, y los elementos cotidianos con los que trabajamos, en herramientas de construcción de poder popular y de formación de conciencia de clase, donde primen los valores del hombre nuevo, como la solidaridad y el compañerismo.

En nuestro caso tratamos de llevar a cabo esta labor, desarrollando los comedores comunitarios, con los alimentos que le hemos arrancado al Estado. Lo hacemos con un carácter solidario, donde todos participamos, aspirando a ser sujetos activos de la transformación. Construyendo colectivamente los comedores. Siendo todos parte de la búsqueda de las soluciones a las necesidades cotidianas de nuestro pueblo, y por lo tanto de la lucha cotidiana contra las políticas de la burguesía.

En la misma lógica, con los planes de empleo que le arrancamos con lucha al gobierno fomentamos la construcción de emprendimientos, generando trabajo desde los territorios. También generamos actividades que generan los ingresos para poder sostener nuestro funcionamiento cotidiano en cada territorio, desde el alquiler del espacio para funcionar, hasta la compra de elementos para cocinar, o inclusive para difundir nuestras ideas, incentivando el desarrollo intelectual de todos los compañeros y vecinos en el territorio.

En este proceso que hacemos de construcción territorial, aspiramos a construir los gérmenes de poder popular, generando la conciencia necesaria en nuestro pueblo, a través de la batalla de ideas que damos cotidianamente contra el discurso hegemónico, llevando las ideas de la clase trabajadora al conjunto de nuestro pueblo. Tenemos la convicción de que para poder cambiar la sociedad debemos incluir a todos en el proceso.

De esta manera creemos que el trabajo que hacemos cotidianamente, tratando de construir con otra lógica, sin clientelismo, sin el modelo capitalista, tomando las decisiones en Asamblea, en vistas de una verdadera democracia de clase, una democracia directa donde realmente todos participemos, aporta a la construcción de los atributos necesarios para poder pensar a futuro una nueva sociedad, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano.

Tenemos que aspirar a una verdadera construcción popular. Debemos construir en los territorios el verdadero germen de Poder Popular y simultáneamente tenemos que ponernos de acuerdo los que aspiramos a esta construcción. Debemos superar las diferencias que nos atraviesan en lo cotidiano para poder coordinar esta construcción y convertirla en lucha. La lucha verdadera por el fin del capitalismo. Esta debe ser construida desde los territorios, pero también necesita de una dirección que debemos construir. Una dirección que sea referencia de nuestro pueblo y que pueda interpretar correctamente y sin dogmatismos los intereses de la clase trabajadora, aplicados a la realidad concreta.

Nuestro objetivo máximo es el verdadero cambio de la sociedad, donde no haya explotadores ni explotados; donde se eliminen las clases sociales. Por esto debemos desde hoy empezar a construir nuevos ideales, los nuevos valores, la construcción del hombre nuevo. Debemos cuidarnos de no desviar el camino, por eso debe ser colectivo y desde la humildad, pero con la certeza de cuál es nuestro norte.  Debemos construir una sociedad donde podamos confiar el uno en el otro, donde todos podamos realizarnos como personas sin impedimentos, y conscientemente brindemos a la sociedad lo que ella necesita de nosotros, sin pedir nada a cambio, ya que lo que necesitamos estará a nuestro alcance, sin impedimento alguno. “¡De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades!”. La sociedad Comunista.

2/11/2019

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